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12h trabajando de pie ¿Consecuencias?

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Hablar de trabajo es hablar de una situación económica complicada en las que se alternan condiciones laborales muy competitivas y que dan como resultado situaciones que el trabajador tiene que hacer frente y en las que no siempre puede estar de acuerdo con ellas. Hablamos de largas jornadas en las que el vigilante de seguridad puede pasar bastantes horas sentada o también de pie.

Tanto es perjudicial la prolongación de una como la de la otra.

Los empleados que basan su trabajo en la producción frente a una pantalla de ordenador, tendrán el inconveniente de una actividad pasiva, que prolongada en el tiempo puede ser bastante adversa. Pero ¿qué pasa con aquellos trabajos que demandan una actividad física pasiva, pero aderezada con una “bipedestación prolongada”?

Deberemos de entender que esta bipedestación es denominada prolongada, cuando el trabajador se mantiene de pie o en posición estática, o con desplazamientos cortos, con una duración superior a 4 horas. También podríamos incluir la “bipedestación intermitente” si estas posturas se alternan de pie y sentado con medios de descanso entre
30-60 minutos.

Esto puede tener consecuencias para nuestra salud, como la aparición de la denominada (IVC) Insuficiencia venosa crónica. “es la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón, lo que provoca la acumulación de ésta en las piernas, dando lugar a diferentes síntomas y problemas”

Según un estudio de Bernardino Ramazzini, médico italiano considerado el fundador de la medicina del trabajo, establece que “los trabajadores en bipedestación serán más susceptibles a la aparición de varices, ya que la contractura muscular impide el flujo y el retorno de la sangre, con los que se produce estasis venoso en venas y en las válvulas de las piernas, produciéndose lo que llamamos varices”.

Esto que ya expuso Ramazzini en el siglo XVII tiene otra serie de consecuencias influidas directamente en las jornadas laborales actuales y a la enorme competencia existente entre las empresas del mundo capitalista.

  • Fascitis plantar: lo podríamos definir como una inflamación del tejido que forma parte de la planta del pie. Se manifiesta mediante un dolor agudizado en el talón, que se extiende hacia toda la planta del pie. Es una afección que aqueja principalmente a los deportistas, aunque también a personas con sobrepeso, y aquellas que utilizan un calzado cuyo soporte no es idóneo para su estructura morfológica. Pero sobre todo, y teniendo en cuenta el tema que estamos tratando, es una de las consecuencias derivadas por la manifestación de la bipedestación prolongada en trabajadores con largas jornadas de trabajo.
  • Zona lumbar y rodillas: Son otras de las zonas de nuestro cuerpo que se ven afectadas por una sobrecarga en las mismas. Aunque también puede darse la aparición de problemas en los músculos y en los tendones.

¿Cuáles son los síntomas que nos pueden mantener en alerta?

Para detectar el inicio de esta enfermedad deberemos de prestar atención a la aparición de una sensación de pesadez en las piernas, aderezados con hormigueo y la hinchazón de los pies y tobillos. La aparición de calambres nocturnos, también denominado “síndrome de las piernas inquietas” puede ser otro de los factores que nos hagan estar alerta, aunque su aparición nos puede dificultar a la hora de conciliar el sueño y a un descanso óptimo. La sensación de calor, enrojecimiento, sequedad y picor de la piel, puede ser otro síntoma derivado por la retención de la sangre que se manifiesta con un aumento de la temperatura la cual provoca una deshidratación y origina estos efectos.

¿Cómo podemos prevenir la aparición de la IVC?

Si bien es cierto que no hay un remedio eficaz que pueda prevenir la aparición de esta dolencia, el conjunto y la suma de una serie de prácticas o estilos de vida saludable, pueden contribuir satisfactoriamente a que los síntomas antes señalados, no aparezcan, o vean mermadas sus pretensiones negativas en nuestro organismo. El uso de las
denominadas terapias compresivas puede ser un gran aliado para conseguir nuestro
propósito.

Ya que el empleo de medias que ejerzan presión sobre las piernas, contribuyen al buen funcionamiento del sistema de retorno venoso, y por consiguiente provocará que la sangre ascienda correctamente.

La utilización de la farmacología puede también ayudarnos a paliar la aparición.
El uso de geles y cremas reducen la fragilidad capilar, por lo que se facilita la circulación y mejora los síntomas una vez se pongan de manifiesto.

La ingesta oral de cápsulas o comprimidos pueden también tomarse en consideración, aunque se recomienda el uso de las terapias compresivas como principal opción, relegando esta a un complemento más añadido.

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